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Monthly Archives: May 2009


Richard Kapucinski era polaco y escribía en su lengua. Eso es lo que podemos pensar en una primera impresión. Pero su lenguaje fue universal ya que logró llevar la vida de los otros, de las personas al mundo entero. Y también pudo llevar su vida al mundo porque toco los temas que le dejaron marcado de por vida. La guerra, el hambre, la injusticia, la miseria…

Para saber descifrar las claves del mundo del periodista polaco acudió al I Seminario Internacional Periodismo Richard Kapucinski a la traductora en castellano de su obra la hispanista Agata Orzeszek. Además participó Malgorzata Kolankowska, periodista y filóloga polaca y apasionada de la figura de Kapucinski. Juntas penetraron el mundo del polaco a través de sus obras, sus palabras, sus historias…
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Malgorzata Kolankowska realizó un rápido pero certero paso por su vida. De lo que quedo una cosa clara, lo marcado que quedo por la guerra. Eso le llevaría a preguntarse “el porqué de las cosas”. Por eso su trabajo como corresponsal en la agencia Polish Press fue tan importante. Eso le llevo a América Latina, África (llego a cubrirla totalmente) …con un leitmotiv común, la búsqueda de la realidad a través del otro. “Él piensa en la gente como influye todo en la gente”, explicaba Kolankowska. Porque ese es el primer pensamiento de Kapucinski cuando empezó a apasionarse con el periodismo. “El piensa en la gente, en como influye todo en ellas”, decia Malgorzata Kolankowska.

Agata Orzeszek hablo de la vida de Kapucinski de una manera diferente. A través de sus palabras, de sus escritos. La traductora tuvo un trato cercano con el periodista polaco intentó descifrar alguna de sus claves. Para Orzeszek, el polaco tenia dos estados en la vida. Uno viajando por todos los continentes del mundo…o mejor dicho por los más desfavorecidos. Y otro estando en una habitación encerrado escribiendo. “Y era más fácil encontrarlo en un país perdido de África que cuando se encerraba”, explicaba Agata Orzeszek.

Y nadie como la traductora de Kapucinski para hablar del simbolismo de sus palabras. Y el ejemplo era claro, la obsesión del periodista con los zapatos. A Kapucinski de joven sufrió muchísimo durante su infancia por culpa de la guerra. Y una de las cosas que más echo en falta fue tener unos buenos zapatos. “Richard anheló tener un buen calzado cuando era niño” decia Orzeszek. “Por eso siempre aparece el calzado en varias de sus obras como en La guerra del futbol”, afirmaba la traductora.

Lo que ha quedado claro en este seminario es que el lenguaje de Kapucinski era el lenguaje de las personas, del otro. El polaco ha redefinido el periodismo volviendo a su sencillez. Hablar con las personas, contar sus vidas y a través de eso narrar la historia del mundo. El periodismo de Kapucinski consistia en volver a encontrarse con el Otro.


Acercarnos al mundo de Kapucinski. Este es el loable intento del I Seminario de Richard Kapucinski que se ha celebrado en la Universidad Miguel Hernández. Y para ello los organizadores han elegido la mejor obra posible del autor polaco para acercarnos a él, El Imperio. Su primer gran éxito y uno de los mejores acercamientos a ese proyecto descomunal que fue la Unión Soviética. Para ello el Seminario ha querido dar dos visiones de la obra magna de Kapucinski. Para una visión más política se ha contado con el profesor de la UNED, Ruben Dario. Y para ver la visión periodística ha visitado el seminario Agustín Vico, redactor jefe del periódico El Dia. Juntos han dado dos visiones complementarias pero necesarias de El Imperio.

 Un apasionado Ruben Dario nos ha introducido en la propia estepa rusa como ya hizo Kapucinski en su libro. Porque según el politólogo, el polaco “era un práctico no un teórico”. Era obvio que para hablar de la Unión Soviética se debía viajar allí. Pero con eso no bastaba. Kapucinski debía ser el otro. Interaccionar con el pueblo y principalmente con el que más sufría. Por eso Dario (de origen armenio) recordó el famoso pasaje del libro donde el polaco logra viajar a Erevan para hablar con el pueblo armenio que vivia marginado por las autoridades soviéticas. Porque la realidad no es en “blanco y negro sino es una paleta de colores”

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 Agustín Vico con un estilo más comedido y reflexivo ahondó en la labor periodística de Kapucinski. Consideró al polaco como un “modelo de periodista y alguien con un gran compromiso con la libertad”. Vico, como ya habia hecho Dario, incidió en la necesidad de encontrarse con el otro, de hablar con la gente para poder empatizar con él y contar su historia con total veracidad. Porque El Imperio huye del exotismo barato que podría vender fácilmente cientos de novelas. “No hace de la miseria un espectáculo barato”, concluía Vico. Los autores coincidieron en que El Imperio es una novela-reportaje ejemplar porque no es una historia sobre la Unión Soviética. Es sobre las personas que vivían en ella.

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EL IMPERIO (RYSZARD KAPUSCINSKI, 1993)

EDITORIAL ANAGRAMA

Pocos periodistas en el mundo han viajado tanto como Ryszard Kapuscinski . Y casi ninguno lo ha realizado a los países que mueven el mundo que no son solamente los clásicos: Estados Unidos, Francia… Hablamos de los sitios donde se han vivido las injusticias más terribles que el ser humano pueda pensar. Países de América Latina, de África… y el país de países, la Unión Soviética.

Kapuscinski  nos habla de su regreso a casa. A la zona donde creció y en la cual entraron los tanques del ejercito ruso para ampliar su extenso imperio. Y esa es la sensación que deja el periodista polaco en El imperio, la magnitud de lo que fue la URSS. Esos larguísimos viajes en el tren transiberiano que parece que nunca finaliza. Un imperio sin fin que parece que no tenga ni horizonte ni final. Pero si personas. Ryszard Kapuscinski hace una labor periodística brutal al poner nombre y apellido a los que sufrieron el expansionismo ruso.

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Fusilamientos, internamientos en gulags, hambre… Ryszard Kapuscinski pone la mirada en los pueblos que ha oprimido la URSS como muestra su viaje a Erevan donde conoce al pueblo armenio. No hay demagogia en El Imperio. Critica con dureza la dictadura de Stalin sin caer en una opinión panfletaria sobre el comunismo. Ryszard Kapuscinski habla sobre un lugar inmenso y bello ensuciado por la violencia ejercida por la gente que regido los destinos de el imperio.

Pere Miquel Camps, Leonardo Tomás, José Luis González y Juan Tomás Frutos en las IV Jornadas de Periodismo UMH

Pere Miquel Camps, Leonardo Tomás, José Luis González y Juan Tomás Frutos en las IV Jornadas de Periodismo UMH

La imagen del periodista siempre ha sido un profesional de espíritu libre en continua búsqueda de la noticia. Alguien que no vive encerrado en un despacho sino en la calle en busca de la noticia. Esta visión romántica también ha afectado a la imagen de una profesión desregularizada y en una continua búsqueda de profesionalización.

Por este motivo las IV Jornadas de Periodismo de la UMH dedicaran la primera de sus sesiones a este tema. Bajo el lema Regular la profesión, la asignatura pendiente, el presidente de la Asociación de la Prensa de Murcia (Juan Tomás Frutos), el presidente de la Asociación de la Prensa de Alicante (Leonardo Tomás) y uno de los socios fundadores de la Unió de Periodistes Valencians (Pere Miquel Campos).

Los ponentes encararon la charla con sinceridad pero alejados de cualquier critica fácil hacia el estado de la profesión. De eso se encargo Juan Tomás Frutos que abogo por un mayor apoyo de la sociedad hacia la profesión ya que “nosotros administramos la información”. Para ello se incidió en la unión de los periodistas para crear una imagen solida ante la opinión pública y, para ello, están las asociaciones que como definió Frutos es “un gran invento”.

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