Acercarnos al mundo de Kapucinski. Este es el loable intento del I Seminario de Richard Kapucinski que se ha celebrado en la Universidad Miguel Hernández. Y para ello los organizadores han elegido la mejor obra posible del autor polaco para acercarnos a él, El Imperio. Su primer gran éxito y uno de los mejores acercamientos a ese proyecto descomunal que fue la Unión Soviética. Para ello el Seminario ha querido dar dos visiones de la obra magna de Kapucinski. Para una visión más política se ha contado con el profesor de la UNED, Ruben Dario. Y para ver la visión periodística ha visitado el seminario Agustín Vico, redactor jefe del periódico El Dia. Juntos han dado dos visiones complementarias pero necesarias de El Imperio.
Un apasionado Ruben Dario nos ha introducido en la propia estepa rusa como ya hizo Kapucinski en su libro. Porque según el politólogo, el polaco “era un práctico no un teórico”. Era obvio que para hablar de la Unión Soviética se debía viajar allí. Pero con eso no bastaba. Kapucinski debía ser el otro. Interaccionar con el pueblo y principalmente con el que más sufría. Por eso Dario (de origen armenio) recordó el famoso pasaje del libro donde el polaco logra viajar a Erevan para hablar con el pueblo armenio que vivia marginado por las autoridades soviéticas. Porque la realidad no es en “blanco y negro sino es una paleta de colores”

Agustín Vico con un estilo más comedido y reflexivo ahondó en la labor periodística de Kapucinski. Consideró al polaco como un “modelo de periodista y alguien con un gran compromiso con la libertad”. Vico, como ya habia hecho Dario, incidió en la necesidad de encontrarse con el otro, de hablar con la gente para poder empatizar con él y contar su historia con total veracidad. Porque El Imperio huye del exotismo barato que podría vender fácilmente cientos de novelas. “No hace de la miseria un espectáculo barato”, concluía Vico. Los autores coincidieron en que El Imperio es una novela-reportaje ejemplar porque no es una historia sobre la Unión Soviética. Es sobre las personas que vivían en ella.